23 julio 2017

De highlanders, floreros y ángeles caídos. (Parte I)


Hoy me habéis pillado que tengo el día nostálgico y voy a hablaros de esas novelas y autores que, ante esta vorágine de autores y libros que surgen nuevos cada día, están quedando en el olvido. Sé que tengo una sección aquí en el blog destinada a ello —La Cápsula del tiempo—, pero me apetecía hacerles un pequeño homenaje aunque más adelante profundice más en alguno de ellos.

¿De qué voy a hablaros hoy?

Voy a hablaros de Highlanders, de Floreros y de Ángeles Caídos. También os contaré cosas sobre reinos de ensueño, prolíficas familias y hermandades de vampiros. Puede que encuentre sitio también para presentaros a ese grupo de amigas que viven en una pintoresca finca u os invite a adentraros en la escocia medieval para que conozcáis a unas personas que se quedarán contigo siempre.


¿Habéis oído hablar de Julián de Macedonia, de Kirian de Tracia o de Zarek de Moesia? ¿Sabéis acaso qué son los Dark Hunters —o Cazadores Oscuros, si lo preferís— y de quién son? Si les conoces, te felicito. Has disfrutado de unos buenos libros y, en caso contrario, te invito a que lo hagas. Antes de que Jennifer L. Armentrout causara furor con su serie Cazadora de hadas, existían los nombrados arriba Cazadores oscuros, de la autora Sherrilyn Kenyon. Otrora fueron guerreros, príncipes y hasta esclavos que tuvieron una muerte cruel, dolorosa y puede que injusta. Algunos fueron asesinados a traición. Su alma, clamando venganza, es escuchada por la diosa Artemisa y les propone un trato: tendrán su tan ansiada venganza a cambio de su alma y de luchar contra los daimons, demonios que devoran almas humanas. En un momento como ese, la inmortalidad no les parece un mal trato. 

Cientos y hasta miles de años después, nos encontramos en Nueva Orleans, ciudad donde se origina la mayor parte de la trama de todas las novelas. Conocemos primero a Julian, un semidios convertido en esclavo sexual, encerrado entre las páginas de un libro hasta que una mujer lo rescate y disfrute de él hasta que el tiempo pasara y tuviera que volver al libro. Kirian, un príncipe tracio, fue asesinado por la mujer que amaba. Talon de los Morrigantes, un guerrero celta, fue maldecido por un dios después de que matara a su hijo. Zarek fue hijo de una prostituta y un senador romano, criado como esclavo, sin conocer la bondad humana. Y no nos dejemos a Aqueron, el primer Cazador Oscuro, cuyo pasado y procedencia parecen ser tan antiguos y desconocidos que nadie sabe realmente quién es.

Y hay más, muchos más, pero me quedo con esos seis o siete primeros libros: Julian, Kirian, Zarek, Talon, Valerius, Wulf y Vane.

Un amante de ensueño
Placeres en la noche
El Abrazo De La Noche
Bailando Con El Diablo
El Beso De La Noche
El Juego De La Noche
Disfruta De La Noche
(y un largo etc)


Raffe, Nicholas, Michael y Lucien. Cuatro amigos del colegio (Eton), apodados los Ángeles caídos por sus compañeros de colegio debido al parentesco de su nombre con los ángeles y arcángeles. Y también por su fama disoluta propia de los jóvenes de su edad. Estamos ante unas novelas ambientadas en el Londres de principios del siglo XIX, con los rescoldos de la guerra aun calentando sus pies. ¿Autora? Mary Jo Putney.

Primero nos encontramos con Nicholas, el conde gitano, cuya reputación lleva el peso de una tragedia acaecida años atrás, concretamente la noche en la que su abuelo murió y a él se le acusó de matar de su mujer. Raffe, un espía al servicio de su país, es encomendado por su amigo Lucien para una misión en la que todo debería de ir bien de no ser por esa molesta mujer que se interpone en su camino. ¿Lo peor de todo? Que es la mujer que le rompió el corazón años atrás. La guerra ha acabado y Napoleón se ha retirado, pero Lucien, también apodado Lucifer, sigue trabajando para el servicio de inteligencia, del cuál es el jefe. En la búsqueda de un espía inglés que actuó a favor de los franceses, conoce a Kitty, una joven oculta tras muchos disfraces y nombres con una misión muy clara en mente. Y por último tenemos a Michael, el torturado y melancólico Michael. Como segundo hijo de un duque, su lugar estaba en el ejército. La guerra le marcó no solo el cuerpo, sino también el alma. En una de las batallas en las que resulta herido, conoce a Catherine, una enfermera abnegada. La suya es una historia de las que se cuece a fuego lento, de idas y venidas, pero preciosa de principio a fin.

Tormenta de pasiones.
Pétalos en la tormenta
Un baile con el diablo
Arcoiris roto
(y otro etc porque tienen relacionados)


Cuando pienso en Lisa Kleypas, más allá de Alex Raiford o Derek Craven, me vienen a la cabeza los nombres de Annabelle, Lily, Daisy y Evie, las cuatro “marginadas” socialmente en los salones y la sociedad inglesa. (Wallflowets o floreros, eran esas chicas a las que nadie sacaba a bailar y que se pasaban las veladas sentadas, viendo a todos disfrutar del baile). Estamos también en novelas históricas. Nada tienen en común estas cuatro chicas pero aprovechan sus puntos fuertes para ayudarse las unas a las otras. Annabelle es una joven noble venida a menos cuyos problemas económicos la llevan a buscar marido rico para salvar a su familia del desahucio y la pobreza. Lily y Daisy son dos americanas con más dinero que buenas formas y que no acaban de cuajar del todo en la encorsetada sociedad británica. Evangeline, por su parte, tiene unos orígenes más bien humildes y su tartamudez, fruto de su baja autoestima y confianza, hacen que sea complicado mantener una conversación con ella. En una época en la que el matrimonio parecía ser la única salida para una mujer, estas cuatro mujeres no están dispuestas a traicionarse a sí mismas con tal de conseguirlo.

Secretos de una noche de verano
Sucedió en otoño
El diablo en invierno
Escándalo en primavera


Hoy en día, cuando encontramos novelas de vampiros, la inmensa mayoría, por no decir todas, están ambientadas en la actualidad. Y si algo tiene de diferente La hermandad de la sangre de la autora Kathryn Smith, es que están situadas temporalmente en el siglo XIX. Chapel, Bishop, Saint, Reign y Temple fueron caballeros templarios que, en mitad de una cruzada, encontraron algo que les cambió la vida para siempre y les convirtió en lo que son ahora: vampiros. El mismo mal que conspira y es deber suyo proteger a la gente de ello. Y en el camino, encontrarán el amor.

Mía para siempre
Amor inmortal
Pasión eterna.
De aquí a la eternidad.
Amarte es mi destino.


Y dejamos las lluviosas y húmedas tierras inglesas para adentrarnos en Escocia. ¿Y sabéis qué significa eso? Exacto: HIGHLANDERS. Ya sé que todos tenemos en mente a Jamie Fraser, pero no es el único escocés calzado con kilt y encanto. Con los highlanders de Karen Marie Moning nos encontramos con una mezcla de culturas y leyendas celtas, viajaremos en el tiempo y creeremos en los druidas y otras criaturas. Y con un tinte más normal, tenemos los hermanos McAllister de Kinley Mcgregor (conocida también como Sherrilyn Kenuon. ¿Os suena?). Entre sus páginas encontramos a unos protagonistas fuertes y decididos, que luchan por lo que creen y lo que aman, que se enamoran de mujeres llenas de coraje y tenacidad. Todo esto aderezado en una ambientación marcada por la dureza de la época y contada con un tono irónico que caracteriza a la autora.

KAREN MARIE MONINGNiebla de las Highlands.
Cómo seducir a un guerrero.
El toque del Highlander.
El beso del Highlander.
El Highlander oscuro.
El Highlander inmortal.
El hechizo del Highlander.

KINLEY MCGREGORDueño del deseo.
En busca del Highlander.
Caballero oscuro.
Nacido en pecado.
El retorno del guerrero.
El escocés domado.
El guerrero.


Iba a seguir contándoos más cosas, pero voy a dejarlo aquí… de momento. Este artículo tendrá una segunda parte que espero poder compartir con vosotros dentro de poco.

Espero que os haya resultado interesante. Si no conocíais la mitad de estos libros, me alegro de haberte dado la oportunidad de hacerlo; son libros que vale la pena leerse. Y si eres de los afortunados que ya lo hacían, espero haber despertado en ti ese sentimiento de nostalgia que me ha hecho escribir este artículo. ¿Ganas de releer?

¡Hasta pronto!


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15 julio 2017

Cosas que debéis saber sobre Pide un deseo, mi primera novela.

Seguro que muchos pensarán que es como la catedral de Los pilares de la tierra, tanto tiempo echando mano de ladrillo, yeso y mano de obra y sin acabar de construirse. Otros pensarán que lo que publico por las redes sociales cae en saco roto porque  no se ven resultados. Habrá quién crea que debe ser la novela más llena de defectos y errores porque llevo meses diciendo que estoy corrigiendo.

Puede que se equivoquen.

Puede que no.

Lo que es cierto es que Pide un deseo verá la luz antes de que acabe el año. De eso podéis estar seguros.

Y ahora, voy a responder a las tres cuestiones de arriba:

1) La novela, al contrario que la catedral, está escrita y terminada. Sí. Terminada que no es lo mismo que estar lista para publicar. Cuando escribes tu primera novela, cometes todos (o casi todos) los errores que puede cometer un novel y esas cosas hay que arreglarlas de la mejor forma que se sepa. Mi error fue lanzarme a ello sin planear nada. ¡Si ni siquiera iba a ser una novela! Iba a ser solo un relato corto en el que dos personas se reencontraban después de diez años. Pero una vez empecé, no pude parar. Las escenas fueron saliendo y yo iba llenando libretas. Sí, señores y señoras, libretas. Escribí el primer borrador a mano, sin escaleta temporal y sin saber qué era lo que pasaría en la escena siguiente. Cuando leí esas 120 páginas del borrador pasadas a ordenador, me puse las manos a la cabeza. De eso hace ya un año. Lo imprimí y empecé a añadir cosas, a cambiar, a engrosar partes, a quitar otras. Y fue entonces cuando surgió la segunda parte de la novela que no estaba en el borrador. Todo eso lleva su tiempo y si vas dando palos de ciego, pues tardas más.

2) Me motiva poner cosas en las redes sociales. Si estoy escribiendo un momento emotivo con uno de mis personajes, me gusta poner gifs llorando y lamentándome o emocionándome. Si me dan ganas de matar a un personaje por estúpido (creedme, en algún momento me comprenderéis y desearéis hacerlo también), pues lo pongo. Y si digo que he corregido dos capítulos es porque para mí es todo un logro teniendo en cuenta el poco tiempo del que dispongo. Casi nadie me responde (solo los que a) me aguantan porque llevan sufriendo conmigo desde el principio o b) los que me entienden y nace la solidaridad) pero seguro que muchos piensan que hablo más de lo que debería, que a lo mejor alardeo sin tener motivos para ello (aún). Pero me gusta poner mis pequeños progresos aunque a algunos les parezca una tontería.


3) Pide un deseo tiene errores, no voy a negarlo, pero no tantos como para pasarme meses corrigiendo. Que oye, que a lo mejor cuando lo publique la gente piense que debería haberme tomado más meses para seguir corrigiendo, pero ya nos enfrentaremos a eso si se da el caso. Ya lo puse en este post: tengo muy poco tiempo para poder sentarme en el ordenador y corregir. Me paso prácticamente el día fuera de casa y cuando llego estoy tan cansada que lo que menos me apetece es ponerme. Solo quiero tirarme en la cama, leer o dormir. Por eso estoy tardando tanto, porque aprovecho los días libres para intentar avanzar. Estoy en el punto en el que arreglo pequeñas incoherencias, cambio párrafos de manera que se entienda mejor y añado pequeños detalles que he echado en falta en la lectura. También hay que tener en cuenta que mis dos lectoras cero están ocupadas (una con sus exámenes de universidad y otra con su propio trabajo) y no pueden echarme una mano.

Y ahora que he aclarado todo esto, voy a contaros qué voy a hacer después.

Cuando pase el visto bueno de mis lectoras cero y la situación económica me lo permita, Ethan y Thea viajarán hasta el corrector para que termine de subsanar esos errores que se nos hayan podido escapar. Después de eso y ya con la sinopsis hecha y la maquetación lista, será el turno de hablar con la portadista. Cuando todo eso esté listo, será entonces cuando la deje volar hacia vuestras manos. Aunque en las últimas semanas he tenido ciertas dudas sobre qué hacer con ella una vez finalizada, finalmente será autopublicada por Amazon. Me han preguntado si pensaba mandarla a editorial y lo cierto es que esa ha sido mi primera opción siempre, pero he cambiado de opinión. No por nada en concreto, sino porque no quiero presiones de ninguna clase con esta novela y sé que una negativa me dejaría algo rota. Pide un deseo es mi punto de partida y quiero hacerlo a mi ritmo y a mi manera; mientras, seguiré aprendiendo y escribiendo.



¿Y para cuando la sinopsis? Pues cuando sepa qué poner en ella sin destriparos el final. Es jodido, ¿sabéis? Tengo un borrador sin acabar de la sinopsis y os juro que me está costando sangre, sudor y lágrimas. Pero la sacaré adelante, al igual que estoy sacando la novela.

¿Qué puedo contaros de los personajes? De momento, solo puedo decir que, reencontrarse después de diez años sin verse, hará que las vidas de Ethan y Thea se tambaleen, que se replanteen cosas que daban por hecho y que se cuestionen las decisiones que tomaron en el pasado. Me gusta creer que Pide un deseo es una historia de segundas oportunidades. El amor no solo será el protagonista, sino que la familia y la amistad tendrán un papel vital en ella. Adoro a Thea, su protagonista, alguien que ha aprendido de sus errores, que ha salido adelante a base de fuerza de voluntad y de unas personas que no la dieron por perdida aun cuando todo el mundo lo hacía, pero la evolución de Ethan es lo que me tiene encantada. No os va a caer bien al principio, ni a mí lo hacía, pero cuando llegas a un punto en el que te emocionas como él y se te encoge el corazón como a él, no puedes evitar quererle.

De la trama solo puedo decir que transcurrirá entre Londres y Roma y que varias escenas del pasado se entremezclarán con el presente como si nunca se hubiera ido.

No sé qué más contaros de momento. Espero poder tener pronto la sinopsis para que os hagáis mejor una idea de qué os encontraréis entre sus páginas.

Y eso es todo. Me apetecía contaros un poco más sobre esa novela misteriosa de la que siempre hablo pero que nadie ve *risas* y espero que os hayáis convencido de que no es un mito, sino que existe y existirá para vosotros en los próximos meses.

Muchas gracias a todos, de verdad, sobre todo a aquellos que, sin apenas conocerme, me han apoyado y animado, me han tirado de las orejas y se entusiasman con las cositas que voy comentando pese a no haber leído nunca nada mío más allá de estos posts del blog.

Gracias y nos vemos pronto!


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10 julio 2017

FRASES: NUESTRO CAOS - SIRA DUQUE

Nuestro Caos es la primera novela de la autora Sira Duque y, de lo último que he leído, ha sido de lo mejor. Como toda primera vez, faltan cosas por pulir (nada que un buen corrector no pueda solucionar) pero le auguro un gran futuro. Tiene una forma de escribir que, pese a su sencillez, consigue llegarte. Nuestro Caos ha sido un gran descubrimiento, una grata sorpresa y, teniendo en cuenta lo desencantada que estoy últimamente, me alegra ver que aun hay joyitas que merecen ser descubiertas.

No me había dado cuenta de la cantidad de frases que había señalado hasta que me he puesto a mirarlas y releerlas. Aquí os dejo una selección de ellas (no están todas, tenía más *risas*).

Espero que estas pinceladas de la historia de Simon y Vega, os dé el empujón necesario para leerla al completo.


Tras años evitando hacerlo, Simon no puede seguir posponiendo volver a su pueblo natal. Lo que no imagina es que, una vez allí, Robert, un niño de seis años, le haga buscar razones para quedarse… Bueno, y Vega, pero…
Vega es todo lo contrario, tan solo una promesa la retiene. Por ello, no tiene interés en entablar relación con nadie, mucho menos con el nuevo amigo de su hermano pequeño, a quien también acaba de conocer.
Dos personas que, a priori, no tienen nada en común: 
Simon le sonríe a la oscuridad, mientras Vega se esconde de las estrellas.
Simon se empeña en conservar lo poco o mucho que le queda, Vega evita tener algo que implique luchar.
Nos descubren su historia. Una historia sobre encontrarnos cuando, por fin; esas personas, sentimientos y cosas que no buscábamos, llenan ese pedazo en el mundo que nos corresponde sin que lo supiéramos. Sobre cómo querer y dejar que te quieran. Sobre dejar de buscar razones para perdonar a los demás y a uno mismo, y hacerlo sin más.

«Y gracias a él, he comprendido, que para encontrar tu lugar en el mundo; primero hay que llenar un rincón, hacerlo tuyo y dejar un trocito de ti, para que nunca, nunca, se te olvide dónde está, ni desees irte »




Sonrió al ver los pocos cajones que hay y lo irónico que me resulta ser una contradicción conmigo. En sí lo es porque yo mismo busco cajones para esconder lo que detesto de mí; lo que me avergüenza mostrar. Supongo que eliminarlos físicamente es un primer paso simbólico para ir sacando todo lo acumulado en el fondo. Para ordenarlas, afrontarlas o, simplemente, deshacerme de ellas.

Lleva otro de sus típicos atuendos: mallas ajustadas con algún agujero y manchas y una camiseta que cumpliría perfectamente la función de vestido si no quisiera ponerse nada debajo. Tan pequeña y perdida entre las capas de tela. Como si tuviera tanto guardado en ese cuerpecito y solo usando ropa holgada está segura por si, algún día, sus miedos y todo lo que guarda decidiera salir a la superficie. Como si así estuviera tranquila de que los demás no podemos verlo si ocurriera.

—No seas vanidoso. —Arruga la nariz—. Tampoco es que seas nada del otro mundo.
—En eso llegas razón —me aclaro la voz—, me conformaría con ser el mundo de alguien.


Y por más que lo medite, no logro llegar a ese punto en el que comprendo por qué soy tan ambivalente cuando estamos a pocos centímetros. Creo que en parte, se debe a ese descaro suyo de decirme lo que me obligo a no pensar, como si fuera mi pepito grillo. Me joroba y, al mismo tiempo, me hace replantearme todo lo que tenía seguro antes de venir.

Simplemente ya pasamos suficientes horas con nosotros mismos como para que, cuando estamos con otros, saquemos lo que queremos esconder. Algunos dirán que es poner parches o tapar heridas. Nosotros lo llamamos terapia de sustitución. Empleamos nuestro tiempo en reír, pensar en barbaridades varias y a por otro día con un poco de alegría, rememorando las hazañas de días pasados. Eso y que en la adolescencia resultamos tener gustos similares y nos causó demasiados disgustos. Así que, cuando intuimos que el otro tiene más interés del usual en una chica, nos echamos a un lado y no preguntamos a menos que el otro esté dispuesto a hablar.

—No quiero más amigos, no te quiero a ti. Eres esa clase de personas que, cuando la dejas entrar, nada vuelve a estar igual. Lo presiento. Y no quiero recoger mis pedazos.

Todo en ella es una constante batalla entre lo que en realidad quiero y lo que en fondo espera que ocurra. Como si a lo largo de los años se hubiera metido con calzador algunas ideas y, a la fuerza, su mente hubiera interiorizado que para determinadas decisiones o situaciones solo hay un modo de actuar. Sin embargo, ajena a todo eso, su condición natural la arrastra a ser ella, sin censuras y sin pensarlo todo antes de hacerlo.

No puede ser malo dejarte querer. Lo horrible y destructivo es sentir que cada vez que alguien te abraza, que en algún momento, ese abrazo será el único recuerdo que te quedará porque se irá.

Rota por querer dar y no saber cómo hacerlo. Por querer quedarme a ratos y otro sentir el impulso de sentarme sobre mi maleta y salir corriendo. Estar con mi soledad, en mi casa. Es la realidad, sin mi padre estoy sola. Estaba sola. Aquí no lo estoy. Ya no estoy rodeada de gente. Llenan huevos, me tiran cuerdas y yo se las lanzo a ellos.

Siento un pellizco bajo las costillas al hablar de él. En cada acercamiento, mi cuerpo despierta, mi pulso se descontrola y el corazón me golpea sin ruta fija por todo el pecho. Cuando estoy con él, la inercia de girar a favor de la gravedad sucede como si fuera magia. La carne y los huevos dejan de pesarme y dejarme llevar dejar de ser una simple opción para convertirse en lo natural. Es irónico porque duele y alivia al mismo tiempo. Y, aunque preferiría no encontrármelo, lo que es probable estando en su casa, tengo la necesidad de verlo, de que alivie toda la contradicción con la que he amanecido. Y, casualmente, él es uno de los pesos más consistentes en ella.

Caminamos cerca, aunque a una distancia que me ahoga. Sin mirar ni medir su reacción, engancho un dedo entre su mano y ella lo abriga entre los suyos. He pensado mucho sobre la quietud y la calma que me transmite en instantes como este. Me alivia y crea una ansiedad al mismo tiempo. Es como si tuviera miles de cosas que decirle y, sin embargo, cuando su pulso se acompasa al mío, siempre terminan por quedarse estancadas a expensas de un momento mejor.

Cuando pasas tanto tiempo encerrada en ti, cuando has huido toda tu vida de lo que necesitabas, por muy rápido que lo hagas, aquello de lo que corres termina encontrándote. Y cuando lo hace… en algún momento tienes que pararte a pensar si merece la pena seguir alejándote.

Porque sí, quiero que se vaya. Bien lejos. Y, al mismo tiempo, que deje una cuerda por la que pueda tirar y encontrarlo cuando lo necesite.

—Estás tan convencida de que si vagas por el mundo sola y desamparada estarás mejor, que tienes derecho a darnos de ti lo que te apetezca y luego, negárnoslo. Joder. —Se cubre la cara con las manos—. Cada vez que te vas, me haces una grieta aquí —dice señalando su corazón—. No eres la única que ha sufrido y le cuesta hablar de ello pero, nena, joder. Si no apartas las cortinas y me dejas pasar, no puedo demostrarte lo que provocas en mí.

Una de las absurdeces más repetidas por el ser humado es esconder lo que nos aterra y nos hace sufrir. A veces, es más sencillo no pagar el precio que requiere enfrentar todas las piezas que nos componen, ignorando parte del dibujo. Solemos convencernos de que si lo hacemos dejaremos de ser nosotros, porque es más reconfortable pensar que nuestras debilidades no existen.

Y así, perdidos y encontrados. Con guerras ganadas y en medio de batallas. Cada uno ha seguir o está en el camino de encontrar eso que llaman hogar. Puede que mañana nos desorientemos y no veamos las señales para llegar hasta él con la misma facilidad que ahora pero todos, tarde o temprano, aprendemos a encontrar atajos. Los míos son los colores que veo cada vez que la miro, las miles de risas que compartiremos, las pruebas que tendremos que saltar o rodear, los gestos que todavía no entiendo y descifraré mañana… todo forma parte de ese caos. Nuestro caos.

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19 junio 2017

Un break necesario y (auto) impuesto.

Supongo que os habréis dado cuenta de que últimamente no me paso mucho por el blog. Y si no os habéis dado cuenta, os estaréis enterando ahora *risas*. No es por falta de motivación o de temas de los que hablar (que los hay, que la libreta con mi lista interminable de temas puede dar fe de ello).

Es lo de siempre: el tiempo.

Me falta tiempo.

Salgo de buena mañana a trabajar y no llego hasta la noche para, al día siguiente, seguir la misma marcha. Antes solía llevarme la netbook para adelantar cosas (ya fuera escribir la novela, los posts para el blog, reseñas, etc) pero no funciona. No se enciende. Ni con batería ni sin ella; tampoco con enchufe. Así que no puedo hacer todo lo que querría.

No todo el tiempo estoy trabajando, claro que no. Una tiene que ir al baño, comer aunque sea de pie, dormir un par de horas, sociabilizar para no se les olvide mi cara y ese tipo de cosas, pero el poco tiempo que tengo libre, lo dedico a seguir corrigiendo la novela. Ahora mismo, esa es mi prioridad. Me he propuesto publicarla cuando pase el verano y tengo que darme prisa porque aún quedan muchas cosas por hacer (mandarlo a un corrector, pedir la portada, maquetar, tratar de no volverme loca subiéndolo a Amazon y esperar sobrevivir a los nervios y el ansia antes de que llegue ese momento).

Seguiré subiendo alguna reseña, algún artículo muy de vez en cuando, pero quiero dedicarle todo el tiempo a la novela. Supongo que, si habéis estado en mi lugar alguna vez, lo entenderéis.

Y no me queda mucho más por decir. No es algo que me guste hacer pero no me queda otra. Si quiero que salga bien, tengo que sacrificar algunas cosas y dejar en stand by el blog durante unas semanas, me parece lo más efectivo.

Gracias por vuestra comprensión y espero veros a todos muy pronto por aquí. Seguro que tendré muchas cosas que contaros.

Un beso y hasta pronto.

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