26 abril 2016

Reseña: El regreso del Catón - Matilde Asensi

¿Qué pueden tener en común la Ruta de la Seda, las alcantarillas de Estambul, Marco Polo, Mongolia y Tierra Santa? Eso es lo que los protagonistas de El último Catón, Ottavia Salina y Farag Boswell, tendrán que averiguar poniendo de nuevo sus vidas en peligro para resolver un misterio que arranca en el siglo I de nuestra era.

Escrita con rigor, con un ritmo que mantiene en vilo a los lectores página a página y capítulo a capítulo hasta el final, El regreso del Catón es una combinación magistral de aventura e historia con la que Matilde Asensi nos atrapa de nuevo para no dejarnos escapar hasta la última palabra.


Esperaba este libro con muchas ganas.

Todos los que me conocen saben que, El último Catón es uno de mis libros preferidos y, saber que Matilde Asensi iba a sacar, quince años después, una continuación, no me pudo generar más sentimientos encontrados.

Por una parte, siempre se ha dicho eso de “segundas partes nunca fueron buenas” y temía que pasase lo mismo con El regreso del Catón. Superar —o igualar— a su predecesora iba a ser muy complicado y no tenía expectativas de que lo hiciera. Tenía miedo de que, al igual que ocurrió con la continuación de El Ocho, de Katherine Neville, este dejara mal sabor de boca.

Y por otra parte, me podía la emoción por saber qué había sido de Farag, Ottavia y Kaspar. ¡Volvían después de mucho tiempo! Además, esta temática de libros siempre me ha gustado y no podía esperar para ver qué nos tenía preparado Matilde.

Y esta es mi opinión…

No ha estado a la altura de El último Catón —¿Cómo puede igualarse un clásico como ese? —, pero me ha gustado. Pese a ser un libro denso y con mucho detalle, lo  he devorado en poco tiempo. Suelo ser así con los libros. En la primera lectura, siempre los devoro con ansias, queriendo saber qué pasa y cómo acaba; después, viene una segunda lectura en la que me centro más en los detalles y, a veces, incluso investigo un poco lo que el autor cuenta en sus libros.

No sé si esta primera impresión es la que en verdad cuenta para dar mi opinión, pero bueno.

Me gusta que se ponga en tela de juicio temas tan universales y controvertidos como es la iglesia católica y la propia fe y esto lo hace magistralmente Matilde. Ya lo hizo en El último Catón, pero ha ahondado más en El regreso del Catón. ¿Qué Jesús no resucitó? ¿Qué en realidad, María no era virgen como se dice en todos los sitios? ¿Qué tuvo más hijos aparte de Jesús? ¿Y cómo es eso de que hay indicios que apuntan a que la tumba de Jesús, con su cuerpo, existe?

Esto, obviamente, es lo que lleva a nuestros tres protagonistas —Kaspar, Ottavia y Farag— a lanzarse a la aventura, arriesgando su vida como ya hicieron quince años atrás. El tema de las pruebas le fue bien a Matilde en El último Catón, pero creo que aquí suena un poco repetitivo. “Hay que superar unas pruebas peligrosas para llegar al final y encontrar lo que venimos buscando” No es que esté mal en este caso, para nada, pero no sé, esperaba algo más “original” que eso. Aún y así, me ha gustado. Resulta curioso y de admirar ver como la autora utiliza tal cantidad de datos, fechas, nombres y hechos históricos, para llevarnos a su terreno. Desconozco si todos esos datos son ciertos o solamente son ficción, pero yo, desde luego, me lo creo.

Con El regreso del Catón, se confirma mi adoración por Farag. Me gusta lo práctico que es, que no se ciega en su fe como sí que hace Ottavia, negándose incluso a ir a descubrir si esos osarios existen o no por miedo a lo que pueda encontrar y que tambaleen esa fe en la que ella se aferra tanto. Y tengo que reconocer que ella se me ha hecho un poco tediosa. Me cayó bien en El último Catón, pero en este me han entrado ganas de zarandearla en más de una ocasión. No recordaba que fuera tan cobarde y discutidora. Seguro que, si estuviera aquí, me diría que, en el caso de discutidora, sería culpa de la sangre Salina que tiene.

Kaspar ha seguido en su línea y los secundarios también han tenido su papel en la historia, como es el caso de Abby, sus abuelos los Simonson e Isabella, la sobrina de Ottavia.


A rasgos generales, me ha parecido una novela muy buena aunque no me ha dejado con tan buen sabor de boca como su predecesora. Es entretenida, te mantiene en vilo durante gran parte de la historia y, si has llegado al final sin cargarte a Ottavia, enhorabuena, tú también has superado las pruebas y has llegado al Paraíso Terrenal.

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