31 agosto 2016

RESEÑA: Un mundo para Hector, de Estefanía Yepes





Héctor, a su corta edad, lo tiene todo. Una familia que le adora, un dormitorio que parece sacado de un cuento de hadas, todos los muñecos de superhéroes que admira e infinitos lápices de colores con los que dar rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, hay algo que a día de hoy trae a Jana de cabeza pues, a sus tres años de edad, todavía no ha pronunciado palabra alguna.
Jana, aparentemente feliz con su vida, con su pequeño, con su tienda y con la compañía alocada de la pelirroja que tiene por amiga, siente que el vacío que impera en su vida se hace cada día más fuerte, más intenso, llevándose a su paso el control de su propia voluntad, de su entereza y de todo cuanto había construido hasta el momento, amenazándola sin piedad, poniendo en peligro su propia vida… y tal vez mucho más que eso.
Martín, un reputado psicólogo especializado en el tratamiento y terapia en el ámbito infantil, recibe el curioso expediente de un niño que, a pesar de los indicios iniciales que apuntan a un posible nuevo caso de autismo, esconde tras ese silencio extraño y permanente algo muy distinto a todo lo que ha visto hasta el momento.

Lo primero que me llamó la atención de Un mundo para Héctor, fue su portada. Acostumbrada a las novelas románticas donde parejas en actitudes cariñosas pueblan las portadas, ver a este niño tan sonriente fue un soplo de aire fresco.

Y tengo que reconocer que la portada me hizo hacerme una idea equivocada de la novela pese haber leído la contraportada con la sinopsis. No sé qué me esperaba, la verdad. Quizá una historia divertida y entrañable con un pequeño como Héctor que sería el nexo de unión entre Jana y Martín. Al menos no iba del todo desencaminada.

Eso sí, acabé el libro con el corazón en un puño, un nudo en la garganta y sin poder parar de llorar. Menos mal que estaba sola en casa, sino, menudo espectáculo.

Cuesta ser objetiva con un libro así, de los que dejan huella en forma de resaca emocional, pero voy a intentar serlo. He tenido unos días para asimilarlo todo y espero hacerle justicia a la novela y a la autora.

No había leído nada de Estefania hasta el momento, así que no sabía qué iba a encontrarme. Me gusta su estilo directo y sencillo pero no por ello menos emotivo. No necesita excesivas florituras para describir una emoción o una sensación para calar en el lector y hacer que se sienta incluso identificado. Es algo que valoro mucho en una novela y que admiro en un escritor.

Cuando una historia se nos presenta de la forma en que lo hace esta, ya sabes que no todo va a ser un camino de rosas, que seguro que te pinchas con alguna espina según vayas avanzando pero creo que yo me he caído en el rosal entero. A veces, soy una incrédula o ingenua y me cuesta creerme que pueda ser triste una historia con esa portada y ese niño tan mono. ¡Estamos hablando de un niño! ¿Qué puede haber de triste?

Piensas: una madre joven lleva a su pequeño hijo con problemas de habla a un psicólogo y ¡zas! Saltan las chispas.

¡Ingenua, que eres una ingenua!

No es solo una historia de un niño o de la atracción entre la madre y el psicólogo de su hijo. Es la historia de una mujer que ha crecido y madurado más deprisa de lo que le hubiera gustado, que las responsabilidades pesan cada vez más y las inseguridades provocadas por todo esto, hace que las cosas empiecen a desmoronarse a su alrededor. No es nada que no hayamos pasado todos alguna vez en la vida y quizá es por eso por lo que es tan fácil sentirte identificada con Jana pese a que no se ha estado en la misma situación que ella.

Jana ha sido un buen descubrimiento, un gran personaje que ha conseguido eclipsar al resto de personajes, incluido Martín, el protagonista. Lo cierto es que no sé muy bien qué pensar de él, aparte de un par de detalles que me han gustado, pero esperaré a ese segundo libro (contado desde su punto de vista) para hacerme una idea más clara. De momento, las sensaciones son buenas.

¡Y no puedo olvidarme de Héctor!

Héctor te conquista desde el primer momento y eso que no necesita decir ni una sola palabra para ello. Tiene unos gestos, unas sonrisas y unas miradas que no es de extrañar que fuesen la perdición de Jana. Es un niño especial pero son esas pequeñas cosas de cualquier niño las que acaban por tocarte la fibra, emocionarte o arrancarte una sonrisa. Es entrañable.

Es, sin lugar a dudas, el gran protagonista de ese final de libro.

No sé qué más decir, la verdad. Cuando leo un libro me vienen tantas cosas a la cabeza que me cuesta ponerlas en orden para plasmarlas en el papel. Espero haber hecho un buen trabajo, o al menos, uno lo bastante bueno como para que os den ganas de leer el libro.

Gracias a Estefania Yepes por esta preciosidad de libro, por haberlo mandado dedicado y por haber accedido a la entrevista. ¡Con autoras así, da gusto!

Y a los que estáis leyendo esto, que espero que seáis cada vez más, os espero otro día.


Image and video hosting by TinyPic

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...