10 octubre 2016

RESEÑA: Otra vez tú, de Alice Kellen




«¿Existen las segundas oportunidades? Si eres de las que piensan que el amor no siempre es dos más dos, sino algo así como sesenta y tres por cuatro, divido entre ocho y multiplicado por infinito, tienes que conocer la historia de Alex y Emma».
Junto a sus dos mejores amigas, Emma deja atrás la ciudad de Nueva York y viaja a California con el firme propósito de pasar las vacaciones con un cóctel en la mano, bajo el sol, en las cálidas playas de la costa. Un plan perfecto. O al menos lo fue hasta que se encontró con Alex, el chico que no solo le rompió el corazón sino que, además, la dejó plantada una semana antes de subir al altar para darse el «sí, quiero».
Por desgracia, Alex sigue siendo irresistible. Y aunque Emma siente debilidad por su mirada azul y su sonrisa canalla, no está dispuesta a volver a caer en sus redes. Todo quedó atrás. Él quedó atrás. Así es como deben ser las cosas. El problema es que «querer» no siempre es suficiente y a veces hay recuerdos que pesan demasiado.


Conocí la pluma de Alice Kellen a través de 33 razones para volver a verte y me gustó muchísimo. Decidí seguir conociendo el resto de obras que tiene (es increíble que, pese a lo joven que es, los varios libros que tiene ya. Es de admirar.) y hace un par de días me lancé a por la Serie Tú, formada por Otra vez tú y Tal vez tú.

Cuando leí el argumento, algo me echó atrás. No porque no fuera llamativo o no me motivase a leerlo, sino porque estaba cansada de historias superficiales en las que las amigas se van de viaje y son todo ligoteos y líos de faldas. Pensé: seguro que esto va a ser una cosa así, con protagonistas algo descerebradas y locas. Solo tuve que leer un par de páginas para darme cuenta de que no era para nada lo que yo esperaba. Hay sorpresas que te dejan con un malestar en el estómago y luego está Otra vez tú, que te deja con dolor de estómago, sí, pero de reír. ¡Adoré a Emma desde el primer momento! Tan auténtica, con esa manía suya de sacar porcentajes y estadísticas de todo, sobre todo cuando está nerviosa. Es imposible no empatizar o cogerle cariño a personajes de ese tipo porque se acercan tanto a ti misma o a alguien que seguro conoces.

Hay autoras a las que les va bien el drama, que lo cuentan de forma que consiguen estrujarte el corazón y ponerte el alma en vilo, pero Alice tiene un don con el humor. ¡Anda que no me ha sacado sonrisas Emma y sus cosas! Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una historia así, de las que te hacen pasar un rato genial y cuando acabas, solo puedes hacerlo con una gran sonrisa y una sensación de bienestar.

¿Qué pasa con el maromo de nuestra historia? Alex es un amor y no tarda nada en demostrar que no es el tipejo despreocupado que aparenta ser. Tampoco el malo de la historia que le acusa Emma de ser. Quiere a Emma pese a que fue él quien se fue pero supongo que, como muchas veces pasa en la vida real, se tiene que dejar ir lo que se quiere para darse cuenta entonces de lo mucho que se echas de menos, lo poco que importan los defectos cuando el sentimiento es sincero y lo tontas que parecen los motivos de las discusiones. Esto es lo que les pasa a Alex y Emma, resentidos el uno con la otra durante el tiempo que estuvieron separados. Tan solo les hacía falta comunicación.


«A veces pienso en cómo sería Alex si no tuviese todas esas características que me sacan de quicio, como ser impuntual, un poco irresponsable, demasiado impredecible e impulsivo… Y no sé, no sé si entonces me gustaría tanto porque, de algún modo un poco retorcido, él ya no sería ese Alex que tan bien conozco, del que siempre he estado enamorada»

«En el fondo, siempre me gustó la Emma dramática y desmesurada porque, ¿sabes qué?, no solo exagerabas los malos momentos, sino también los buenos y, cuando eso ocurría, era simplemente increíble. »

¿Qué probabilidades habría de que se volvieran a juntar y acabasen juntos? Un 99,9% diría Emma.

Los personajes secundarios, encabezados por Elisa (protagonista de Tal vez tú, la segunda novela de esta serie) también tienen su granito de aportar. Es la parte sensata del trío formado por ella, Emma y Hannah, la tercera en discordia. Tampoco es ella lo que aparenta ser y se ve esa inseguridad que esconde bajo capas de autocontrol y mucho tiempo de fingimiento. Hannah es un sol, dulce, soñadora e inocente. Hacen un buen trío, se complementan bien las unas a las otras y se nota en la confianza y los gestos, lo importantes que son las unas para las otras.

Tengo que reconocer que se me ha hecho corta la novela. Hubiera seguido leyendo página tras páginas, hasta que Alex y Emma tuviesen hijos, estos a su vez, más hijos. Y así, sucesivamente.

«Siempre he creído que existe una técnica muy sencilla y práctica a la hora de poder descubrir si la persona que está a tu lado es verdaderamente tu media naranja. El truco está en el tiempo. Lo sabes cuando, al estar con él, los días se transforman en horas, las horas en minutos y los minutos en segundos. Aunque sea científicamente imposible, el tiempo empieza a correr a una velocidad diferente a la que estás acostumbrado, como si intentase huir de tu. Todo pasa más rápido y no importa de cuánto tiempo dispongas, porque nunca parece suficiente, no llegas a sentirte jamás satisfecho, siempre necesitas un poquito más  y no estás dispuesto a conformarte. »

Pese al tono divertido de la novela, también tiene sus momentos tiernos y emotivos.

En resumen, una novela muy completa pese a no ser excesivamente larga y que convierte a Alice en todo un descubrimiento y en una autora cuyos libros esperaré con muchas ganas.


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